LA CRISIS DE LOS MIGRANTES

 

El gobierno de Pedro Sánchez ha devuelto a Marruecos a los 116 inmigrantes ilegales que saltaron la valla de Ceuta el pasado miércoles echando mano de un convenio firmado en 1992 por los entonces ministros de Interior de ambos países que contemplaba la expulsión en menos de diez días de los ciudadanos que entraran en España ilegalmente procedentes de terceros países a través de Marruecos.

Los migrantes entraron arrojando cal viva, ácido y excrementos a los guardias civiles que custodiaban la frontera. «No a la inmigración violenta e ilegal» -ha declarado el ministro de Interior Grande Marlaska-. Seguridad ,sí pero, ante todo, humanidad.

En el caso de los que llegan en patera, la normativa internacional establece la obligación de los servicios de salvamento de llevar a los rescatados al puerto más cercano pero los inmigrantes ahora devueltos entraron de una forma ilegal y violenta.

Hay que respetar los derechos humanos de las personas que vienen a nuestro país en busca de un futuro mejor  y cumplir los compromisos europeos pero humanidad no es igual a permisividad.

Tenemos que proteger nuestras fronteras de agresiones externas. Que esto no se convierta en una selva donde impera la ley del más fuerte. Que los que vengan, lo hagan de forma regulada y con papeles.

Existen organizaciones que trafican con personas. Hay que acabar con esto. Es posible regular la inmigración llegando a acuerdos entre los gobiernos de los diferentes países. Si no, se va a desatar una ola de racismo y xenofobia en toda Europa como ya está ocurriendo en Alemania. Tras la muerte de un alemán de 35 años por herida de arma blanca tras una pelea entre unos diez hombres de distintas nacionalidades se produjo una manifestación de ultraderechistas a la «caza del inmigrante». Si los gobiernos no ponen límites, Europa se va a convertir en una torre de Babel.

Deja un comentario