SANTA LUCÍA HACE MILAGROS

Con motivo de la celebración del 80 aniversario de la Fundación ONCE el pasado 13 de diciembre, día de Santa Lucía, patrona de la vista, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se compromete a realizar reformas a favor de los discapacitados. Aunque no creo en los milagros, resulta, que Santa Lucía hace milagros.
https://www.publico.es/politica/sanchez-compromete-llevar-cabo-reformas-favor-discapacitados.html?fbclid=IwAR1tCg3XOVkbvqOi8fNAhjY3zPimAsRCi5rCIWxjfKec997lpQWzBeMTVx8

En un principio, la fundación se creó para ayudar a los ciegos vendiendo cupones. Lo cual me parece legalizar la mendicidad. La cosa es que con el paso de los años, la venta de lotería se ha convertido en un negocio millonario. Ahora, muchos ciegos no son el pobrecito que vende cupones en el quiosco de la esquina.

Con el tiempo, comenzaron a vender cupones personas con otras discapacidades. Crearon el grupo Fundosa que es una especie de agencia de colocación para discapacitados. Actualmente, se llama Inserta.

Me pregunto por qué dentro del colectivo de personas con diferentes capacidades, se sigue discriminando a los discapacitados psíquicos o con trastorno mental, porque todavía no saben donde englobarnos, no tenemos retraso ni síndrome de down, simplemente tenemos una discapacidad.

En mi caso, jamás me han llamado de la Fundación ONCE ni para realizar ningún curso y, mucho menos, para ninguna oferta de trabajo.

¿Qué diferencia hay entre una persona con discapacidad física o psicólogica?

Tal vez una persona que va en silla de ruedas, tiene la mente más despejada, pero una persona con trastorno mental puede caminar, tiene dos manos para trabajar y algunas, encima, tenemos una preparación universitaria porque enfermamos en la juventud cuando estábamos estudiando.

A mí en particular, no me dan envidia porque no estudié una carrera para acabar vendiendo cupones. El fin último de encontrar trabajo no es sólo la cuestión económica sino sentirse útil y realizado en la sociedad. Soy partidaria de integrar a las personas con discapacidad no de aislar o meternos dentro del paquete de «empleo protegido». Cobramos menos por el mismo trabajo que realizan personas «normales» y trabajamos más horas.

Lo más importante para cualquier persona es no sentirse frustrado. Tal vez sea más feliz en un trabajo que me gusta aunque gane menos dinero.

Si el único cambio que ha habido en nuestra Constitución es que hemos pasado de ser  disminuídos o minusválidos a ser considerados discapacitados, es para echarse a reír. Como periodista, el lenguaje es muy importante para mí pero considero más necesario el acceso a una vivienda digna, el derecho al trabajo o a recibir una pensión, el respeto de los derechos humanos de los enfermos y, sobre todo, la prevención en riesgos laborales.  No sólo hay que adaptar el puesto de trabajo a los discapacitados físicos sino también a las personas con trastorno mental evitando jornadas interminables o tareas estresantes mentalmente. No digas discapacitado, di capacitado.


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