El desastre de la primavera de 2020 en las residencias

¿Cómo es posible que fallecieran más de 20.000 personas mayores en residencias en la primavera de 2020 en nuestro país?

«Vergüenza: el escándalo de las residencias» escrito por Manuel Rico, director de Investigación del periódico infoLibre es un manual imprescindible para aquellos que quieran comprender que ocurrió en las residencias para que se propagara el coronavirus de esa manera, por qué dejaron que murieran tantos mayores solos y abandonados.

Esta ha sido la mayor violación de derechos humanos de un colectivo, el de las personas mayores en las siete últimas décadas de la historia de España. Sufrieron una doble discriminación: por su edad y por el lugar donde residían.

Estábamos muy confundidos. Las residencias no son centros sanitarios sino lugares dónde se cuida a las personas mayores que necesitan de unos cuidados especiales que sus familiares no pueden proporcionarles. Son el lugar donde viven los residentes no un hospital. Cuando un paciente enferma en su casa, el médico de su centro de salud va a visitarlo ¿Por qué si es en una residencia no ocurre lo mismo? La mayoría de los geriátricos no tienen atención médica las 24 horas del día. Ni tienen enfermer@s durante la noche y los fines de semana. Si un residente se pone enfermo, lo derivan a urgencias.

En cambio, durante la primera ola de la pandemia por covid 19, el protocolo de las comunidades era que no se derivara a los residentes al hospital. Las residencias no están preparadas para atender enfermedades infecciosas y el covid se propagó como la pólvora. En las residencias no se podía aislar a los pacientes positivos. Se tenía que haber derivado a los enfermos por covid a centros especiales dónde estuvieran aislados.

Otro de los errores que propició que se extendiera el virus fue la falta de EPIS (equipos de protección individual) para los trabajadores y de pruebas fiables (PCR). Lo único que se usa habitualmente son guantes y mascarillas. La protección de éstas dura un máximo de 8 horas y algunos trabajadores tenían que llevar la bata y la mascarilla durante una semana porque no les proporcionaban más material.

El presidente Pedro Sánchez proclamó el estado de alarma el 14 de marzo. En pocos días las residencias se convirtieron en auténticos tanatorios. Muchos ancianos murieron solos sin que sus familiares se pudieran despedir de ellos.

Había tres tipos de personas: los trabajadores, las visitas y los residentes. Se prohibieron las visitas y las salidas de los residentes pero los trabajadores salían del centro. En algunos casos, cómo tienen un sueldo precario trabajan hasta en dos centros. Con lo cual, el virus seguía campando a sus anchas. Si las personas mayores no viajan ni se mueven de las residencias ¿Cómo llegó el virus hasta aquí? Tenían que haber cerrado mucho antes. No cuando ya no había remedio.

Las residencias están diseñadas para contagiar no para frenar un virus. Ningún país estaba preparado para afrontar una pandemia como esta del covid 19 pero a los países que les pilló con una sanidad robusta no les ocurrió lo mismo. Y luego querían hacernos creer que gozábamos del sistema sanitario mejor del mundo. Tenemos la falsa idea de que lo público es lo peor. Y lo que se paga con dinero, lo privado, es mejor. Pues no, porque lo público lo pagamos con nuestros impuestos. Nadie nos regala nada.

Los sanitarios, sobre todo los de los centros de salud, pensaban que eran funcionarios. Un médico cuando estudia tiene un código deontológico y hace un juramento hipocrático. Su misión es salvar vidas. No decidir a quién se deriva al hospital y a quién no porque es viejo. Todo el mundo tiene derecho a morir dignamente ¿Por qué en las residencias se les ponía morfina a los enfermos de covid en vez de oxígeno? Porque no disponen de este material. Para eso existen los hospitales y centros de media estancia.

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