«Cadena perpetua«, película basada en el relato de Stephen King «Rita Hayworth y la rendición de Sawshank» , cuya trama trata de un hombre inocente condenado injustamente, protagonizada por Tim Robins en el papel de Andy Dufresne y Morgan Freeman. En la versión original de Stephen King, un irlandés blanco apodado Red, tal vez porque era pelirrojo. Pero eligen a Morgan Freeman para interpretar este papel a pesar de ser de color.
Andy Dufresne (Tim Robins) era un hombre con carrera que trabajaba en un banco. Cuando consigue una cerveza para sus compañeros, Red (Morgan Freeman) dice que cree que lo hizo para volver a sentirse normal, aunque sólo fuese por un momento.
Cuando pierdes la libertad, das más importancia a las pequeñas cosas. Una cerveza puede hacerte el hombre más feliz por un momento.
Aquí cobran más sentido valores que en la calle están presentes, como el de la amistad. Aunque también la rivalidad y la competencia se lleva hasta el último extremo, sólo por la supervivencia.
La vida en prisión es sobre todo rutina. Si les conceden la condicional, les da miedo el cambio. Se vive mejor en la rutina, en lo conocido. Las personas tenemos miedo a lo desconocido.
«Velad, pues, porque no sabéis cuando vendrá el señor de la casa, si al anochecer o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana para que cuando venga de repente no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.» (Marcos 13,37) -le dice el Alcaide.
Y Jesús les habló otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida“ (Jn 8, 12).
Las propias palabras que cita el Alcaide de la Santa Biblia se volverán contra él.
Brooks Hatlen es el preso más viejo encargado de la biblioteca de la cárcel. Red dice que Brooks no está loco. Sólo está institucionalizado. Ha pasado aquí 50 años de su vida. «Al cabo del tiempo, pasas a depender de ellos. Eso es institucionalizarse».
Le conceden la libertad vigilada en 1957. «Este maldito mundo va demasiado deprisa» -dice Brooks cuando sale a la calle por primera vez.
Cuando va a ahorcarse dice: «¿Quién va a echar de menos a un viejo recién salido de la cárcel?»
«Debería haber muerto aquí, en la cárcel» -dice Red.
«A veces, resulta muy difícil saber cuál es el camino indicado -le dice el Alcaide Norton a Tommy-. Tengo que saber si lo que le contaste a Dufresne es verdad.
«Mi mujer me decía que era imposible conocerme, que era un libro cerrado. Yo la maté. No apreté el gatillo, pero hice que se alejara» -dice Dufresne a Red.
«Tú no eres un asesino. Un mal marido, tal vez» -le dice Red.
«No lo hice. Fue otra persona. Yo acabé aquí. Mala suerte. El tornado me pilló por medio. Nunca pensé que la tormenta duraría tantos años».
Recuerda que la esperanza es algo bueno y las cosas buenas, no mueren».
Algunas veces, el tornado te pilla por medio y toda tu vida se convierte en una tormenta de la que no eres capaz de salir. Salgamos, la lluvia no dura eternamente.
Dufresne le recita a Red un poema de Robert Frost que dedicó a su esposa el día que le pidió la mano:
Todo se reduce a una simple elección:
Empeñarse en vivir o
empeñarse en morir.
Es la pura verdad.
Porque empezamos a morir un poco el día en que nos decimos a nosotros mismos que no podemos, el día que sentimos perder la esperanza.
El tiempo es relativo, una noche puede ser la más larga. La geología es la ciencia que estudia la presión y el tiempo, y eso es lo único que se necesita: presión y tiempo. Tiempo y presión para cumplir nuestros sueños: esperanza.
Así que cojan su martillo y busquen su pared. Descubran su muro y derríbenlo, por muy profundo que parezca. Y no teman equivocarse. Porque nadie puede derribar nuestro muro, sólo nosotros mismos.
A veces, pienso que ese muro está dentro de tu cabeza, que no nos atrevemos a derribarlo porque vivimos dentro de un sistema y estamos condenados de por vida a interpretar el papel que nos ha tocado vivir.
Vuelvo a preguntarme: ¿Qué es lo que lleva a un hombre a perseguir sus sueños por imposibles que parezcan, por lejanos que se encuentren? Y vuelvo a contestarme: el ansia de libertad, de alcanzar una meta. De sentir, de soñar.
La libertad y la esperanza van unidas. La libertad es algo tan peligroso o tan maravilloso que puede volver a un hombre loco o llevarlo a Zihuatanejo.
La esperanza es pues algo bueno y, las cosas buenas, no mueren. Porque hay pájaros que no pueden ser enjaulados puesto que sería un pecado encerrar tanta belleza.
Así que no pierdan la esperanza y piensen que en algún lugar del mundo se encuentra su Zihuatanejo, un lugar donde morir en calma, después de haber encontrado nuestra libertad y nuestra esperanza.
Así que no pierdan la esperanza y empéñense en vivir.
Rehabilitado para mí sólo es una palabra inventada -dice Red-. Sí, lamento lo que hice. No hay día que pasa sin que me arrepienta. Un chico joven y estúpido que cometió un terrible crimen. El chico se fue hace años y este viejo es lo único que queda. Rehabilitación es sólo una palabra de mierda. Me va a ser imposible sobrevivir aquí fuera. Últimamente, sólo pienso en violar la condicional. Es terrible vivir con miedo. Sólo una cosa me detiene. Una promesa que le hice a Andy».
Pienso que lo único que nos impide derribar nuestro muro es el miedo. Pero seamos valientes por una vez y luchemos por encontrar nuestro Zihuatanejo. A lo mejor, el Zihuatanejo de Brooks era la biblioteca de la cárcel. Era lo único que daba sentido a su vida en cautiverio. Yo, particularmente, sería feliz en una biblioteca, aunque fuera dentro del sistema. Si no podemos luchar contra el sistema, si podemos engañarlo.

