El quinteto de metal RiuDolç Brass, formado en Palma de Mallorca y comprometido con la nueva creación, hizo una parada en Valdesaz, ciudad natal de Felipe Arroyo Arroyo, padre de Felipe Tuba, la noche del pasado sábado 12 de agosto antes de dar el salto a la gira de este mes por Colorado, Estados Unidos.
RiuDolç Brass nace en el seno del Conservatori Superior de Música de las Islas Baleares en el año 2014. Esta agrupación está formada por cinco jóvenes que, ante la sorpresa de no ser reconocidos como grupo de cámara dentro del centro, deciden presentarse al concurso que ofrece la misma institución a sus alumnos. Consiguen ser premiados en reconocimiento a su labor camerística. El conjunto ha mantenido desde el primer día la formación original, con Carlos Navarro y José Fernando García en la trompeta, Diego Riudavets en el trombón, Taylor Townsend en la trompa y Felipe Arroyo en la tuba. Esto les confiere un sonido propio y trabajado a lo largo de los años.
RiuDolç Brass es una agrupación que incluye en sus programas obras originales para la agrupación, compuestas por músicos de las Islas Baleares o bien que residan en ellas. Buscamos siempre enriquecer la cultura musical de las islas. Hoy en día, sus miembros actúan en orquestas profesionales, cursan másteres en Europa y son reconocidos pedagogos a nivel individual.
Rompen con las reglas preestablecidas y crean nuevos formatos de espectáculo en los que el público participa activamente.
Ha sido muy grato disfrutar de esta velada tan emotiva en la plaza del pueblo y ver con nuestros propios ojos que, de un pueblo tan pequeño, pueda salir gente tan grande. Sobre todo, para las personas que hemos conocido a Felipín, como lo llamábamos de niño, correr sus travesuras por las calles del pueblo.
Desde muy temprana edad, Felipín mostró una gran curiosidad por el mundo que lo rodeaba. Siempre estaba lleno de energía y dispuesto a explorar nuevos horizontes. Sus padres, orgullosos de su determinación, lo alentaron a seguir sus sueños y le inculcaron valores como el esfuerzo, la dedicación y la perseverancia.
Pasito a pasito, se puede llegar muy lejos. Nada menos que al otro lado del Atlántico desde el corazón del archipiélago balear. No ha sido una sorpresa para nadie que Felipín haya decidido aventurarse más allá de su querido pueblo y explorar nuevos horizontes y con una maleta llena de ilusiones y una determinación inquebrantable, tomar un avión con destino al otro lado del Atlántico. La música logra derribar fronteras.
Durante la primera parte del concierto, la orquesta ha cautivado al público con su magistral interpretación de una selección de piezas clásicas, entre las cuales destacó una melodía del reconocido compositor argentino de tangos, Astor Piazzolla. La emotividad y pasión con la que los músicos ejecutaron esta pieza permitieron transportar a los espectadores a las vibrantes calles de Buenos Aires, evocando la esencia del tango argentino.
La elección de incluir una composición de Astor Piazzolla en el programa fue acertada y mostró la versatilidad de la orquesta al explorar diferentes géneros musicales. La pieza en cuestión, conocida por su ritmo enérgico y melancólico, deslumbró a los oyentes con su combinación única de elementos clásicos y folclóricos, rifando entre la sofisticación y la pasión desbordante.
El público, emocionado ante la brillante ejecución de los músicos, rompió el silencio de la noche, comenzando a aplaudir con entusiasmo al finalizar la interpretación. El reconocimiento y la ovación que recibieron los artistas fueron el testimonio de lo querido que es Felipín y su familia en el pueblo.
En la segunda parte, temas más actuales de jazz. Sin duda, han logrado crear un cálido ambiente reuniendo a los vecinos y vecinas en esta tórrida noche del mes de agosto, mientras los niños correteaban por la plaza del pueblo. Espero que no sea la única vez y se repita en muchas ocasiones.
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