Ambientada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, ‘Puan’ película de 2023 dirigida por María Alche y Benjamín Naishtat, gira en torno a la competencia entre dos profesores interpretados por los actores argentinos Leonardo Sbaraglia y Marcelo Subiotto, que aspiran a la titularidad de la cátedra de filosofía. En paralelo, subyace una crítica a la crisis de la educación pública ante la falta de fondos.
En forma de una comedia emotiva y divertida, reivindica la lucha por algo tan esencial y valioso en la educación como es el acceso a la cultura. Y quién mejor que dos profesores de filosofía pueden transmitirnos estos valores.
Tras el establecimiento del sufragio secreto y obligatorio en 1912, en Argentina se realizaron seis golpes de Estado desde 1930. El último Golpe de Estado militar en 1976 impuso un régimen de terrorismo de Estado, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron miles de desapariciones, asesinatos, torturas, robos de bebés, violaciones, encarcelamientos ilegales, persecuciones ideológicas y exilios forzados.
Esta película me remueve muchos recuerdos. Me acuerdo de mi compañero argentino cuando contaba cosas de su país. De mi profesor de religión en el instituto cuando nos leía testimonios de personas que habían sido torturadas por los militares.
Mi papá era militar. No le gustaba el ejército, pero lo obligaron a estudiar esa carrera cuando tenía catorce años.
Cuando yo tenía ocho años, mi papá me decía:
—Hijo, ve a avisar al vecino que vienen a por él los militares.
Tuvo una infancia muy dura.
Cuando cursaba bachillerato, mi profesor de religión nos leía testimonios de personas que habían sido torturadas. Era un niña muy obediente y formal. En la clase de religión era en la única que hacía pellas. No nos interesa el contenido, pero ese día nos quedamos.
Nos leyó el testimonio de una mujer embarazada a la que habían torturado con descargas eléctricas.
Léenos más —le decíamos.
A los quince años, éramos unos adolescentes morbosos. Ahora, al cabo de los años, pienso que esos testimonios dejaron huella en mi subconsciente y me han ayudado a entender muchas cosas que entonces no era capaz de ver.
Tal vez las intenciones de Javier, mi profesor, no cayeron en saco roto.
El también dio clases en la universidad en Argentina y lo torturaron. Le daban descargas eléctricas. Empezaban por las zonas menos sensibles, hasta llegar a los testículos. Se libró de milagro. Lo soltaron. Podía estar muerto, pero lo pudo contar.
Al final de la película, el protagonista Marcelo canta un tango:
Turbio fondeadero donde van a recalar
Barcos que en el muelle para siempre han de quedar
Sombras que se alargan en la noche del dolor
Náufragos del mundo que han perdido el corazón
Puentes y cordajes donde el viento viene a aullar
Barcos carboneros que jamás han de zarpar
Torvo cementerio de las naves que al morir
Sueñan sin embargo que hacia el mar han de partir
¡Niebla del riachuelo!
Amarrado al recuerdo
Yo sigo esperando
¡Niebla del riachuelo!
De ese amor, para siempre
Me vas alejando
Nunca más volvió
Nunca más la vi
Nunca más su voz nombró mi nombre junto a mí
Esa misma voz que dijo: ¡adiós!
Sueña, marinero, con tu viejo bergantín
Bebe tus nostalgias en el sordo cafetín
Llueve sobre el puerto, mientras tanto mi canción
Llueve lentamente sobre tu desolación
Anclas que ya nunca, nunca más, han de levar
Bordas de lanchones sin amarras que soltar
Triste caravana sin destino ni ilusión
Como un barco preso en la botella del figón.

