Hoy sí es el auténtico día de la marmota. Esa tradición de EEUU en que la marmota predice cada 2 de febrero cuantos días quedan para el comienzo de la primavera. Phil de Punxsutawney, en el estado de Pensilvania, es la más famosa, con una tradición de más de un siglo (concretamente desde 1887).Pero sinceramente, la marmota se equivoca más que Rappel.
Llevamos un año inmersos en un bucle. Todos hemos dicho alguna vez esa frase de: «Esto parece el día de la marmota». Se convirtió en típica y tópica después del estreno de la película: «Atrapado en el tiempo» en que el protagonista es un hombre del tiempo que cubre la noticia del día de la marmota un día tras otro.
Quién no tiene la sensación de que hace cada día las mismas rutinas: casa, trabajo, casa. El ocio ha desaparecido. Ni cine, ni teatros, ni viajes, ni cañas con los amigos en el bar. En la tele, con la familia, los amigos, no se habla de otra cosa, de la covid. Parece un déjà vu.
Nos hemos vuelto más hogareños a la fuerza, el cine, la lectura, en casa. Hacemos más vida familiar, teletrabajamos. Apenas salimos a dar un paseo solos, con los niños o con el perro los que tengan.
Mi madre decía siempre un clásico refrán: El primero, hace día, el segundo Santa María, el tercero San Blas, el quinto Santa Águeda. Hoy también es el día de la Candelaria. Otro refrán dice: «Entre San Blas y la Candilera, echan el invierno fuera. Por San Blas, la cigüeña verás. El día de la Candelaria, que llueva o que no llueva, el invierno está fuera, y si llueve y hace viento, invierno dentro.
Estamos inmersos en la cima de la tercera ola. Otra vez nos preguntamos cuando vamos a doblegar la curva, o si ya se está convirtiendo en una meseta. Otra vez se baten record de contagios y fallecidos. Ahora ha aparecido más temor: la cepa británica, la brasileña, la sudafricana ¿Qué será lo siguiente? Y todo esto cuando ha entrado en juego un nuevo elemento: la añorada vacuna. Llegan, no llegan ¿Quién se considera que tiene prioridad para ponérsela? Se la están poniendo militares, obispos, alcaldes. Es más de lo mismo.
Los políticos están consiguiendo que perdamos esa palabra tan bonita llamada
ESPERANZA.
En algunos países como Israel se la han puesto a la mayoría de la población porque han pagado más dinero por ella. Pero ¿Qué me dicen de los palestinos? Siempre hubo clases ¿Por qué se ha convertido en un negocio en el cual las farmacéuticas comercializan con la vacuna y se la venden al mejor postor? Si las vacunas iban a ser gratis y las iba a poner la seguridad social, tendría que ser el gobierno el que regule el comercio de las mismas.
Pero está claro que no estamos en igualdad de condiciones. EEUU es un sólo país pero en Europa nos tenemos que poner de acuerdo muchos países y, al final, el reparto del pastel no será equitativo. El Reino Unido, como tiene la fábrica de AstraZeneca, y es sólo un país, no tiene ese problema.
En fin esperemos que la primavera no sea tan dura y, en el verano, hablemos en pasado y no en presente del día de la marmota.


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